El tratamiento que desarrollan las personas con discapacidad o con algún espectro autista, implica un largo proceso de adaptación y acostumbramiento que se vio interrumpido, en algunos casos, por el aislamiento social. Para contemplar estos casos, el Gobierno lanzó "COVID-19 Niños, niñas y
adolescentes con discapacidad en el contexto de la pandemia", pero aún así algunos quedaron afuera. Así lo entendieron al menos en la Legislatura tucumana, donde aprobaron la semana pasada un protocolo de actuación específico para personas con trastorno del espectro autista o con discapacidad intelectual. 

"Al ser la población con discapacidad muy amplia y presentar necesidades muy diferentes, entendemos que no se incluye en el mismo al colectivo de personas con Trastorno
del Espectro Autista (TEA) con o sin Discapacidad Intelectual (DI) ni a sus amplias y variadas necesidades y apoyos específicos teniendo en cuenta su diversidad y niveles de comprensión", explicó el radical José Ricardo Ascárate en el escrito de su proyecto que fue posteriormente aprobado en la última sesión, al hacer referencia al documento publicado por el Ministerio de Salud de la Nación.

El, también, presidente de la Comisión de Discapacidad aseguró a LA GACETA que continuará trabajando para atenuar los problemas que el aislamiento genera a los más vulnerables. En ese sentido, también incluyó en su proyecto una guía de actuación "ajustada para las personas con Trastornos del Espectro Autista (TEA) en caso de contagio, más allá de las sugerencias o indicaciones de prevención". 

El protocolo fue formulado con colaboración de profesionales de San Martín de Porres y de la Fundación ANIA.

"Es realmente preocupante que las personas con espectro autista corten sus rehabilitaciones y terapias porque ellos están acostumbrados a eso, es parte de su rutina, y cambiársela de un momento a otro los pone muy mal. Les afecta mucho", comentó Ascárate.

Recomendaciones de actuación

- Mostrarse tranquilo, no elevar el tono de voz.

- Hablar claro, con instrucciones cortas y lenguaje simple.

- Dedicar tiempo para explicar, escuchar y trabajar a un ritmo más pausado que el que tendría con una persona sin discapacidad.

- Anticipar comunicando el procedimiento que se va a realizar con apoyo de imágenes o videos.

- Tener en cuenta capacidades comunicativas diferentes: consultar a la familia si utiliza señas, imágenes o fotos para facilitar la comprensión previamente al ingreso.

- Permitir el acompañamiento del familiar o persona a cargo durante todo el tiempo que dure la internación.

-  Dirigirse a la persona por su nombre, no a su cuidador. Explicar de acuerdo a su edad cronológica tomando en cuenta las pautas mencionadas anteriormente.

-  Dar espacio personal, no hablar muy de cerca, respetar la distancia.

- No tocar ni realizar ninguna acción sin antes comunicarlo (por ejemplo: ahora voy a poner el termómetro bajo tu brazo).

- Permitir, dentro de lo que pueda, que la persona elija. Por ejemplo, el brazo para tomarse la presión (¿querés el brazo izquierdo o el derecho?) para dar un grado de control al individuo.

- Permitir objetos personales como celular, manta, libro, caja de calma o algún material que le de seguridad a la persona, por más extraño que parezca.

El proyecto completo: